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5 errores clásicos de negociación entre el empleador y el empleado

5 errores clásicos de negociación entre el empleador y el empleado

El vínculo empleador-empleado implica negociar seguido determinadas cuestiones: contrato, salario, tiempo de trabajo, horarios, tareas, etc. Para cualquiera es muy frecuente cometer al menos cinco errores que llevan a malentendidos y otros inconvenientes que alteran la relación.

Error 1: No escuchar

Nos sentimos seguros de lo que pensamos y, en consecuencia, nos concentramos en exponer nuestros argumentos en lugar de prestar atención a lo que puede decir la otra persona. Esto se debe también a los constantes cambios que surgen y lo acelerados que vivimos en el día a día.

Por esta razón, ambas partes deben tranquilizarse, concentrarse en lo importante y establecer un lapso de tiempo para hablar para cada uno; por ejemplo, 1 minuto el empleador y luego otro minuto el empleado.

Error 2: No estar asesorado

Es el problema principal por el que se producen interferencias en la comunicación y en el vínculo entre empleador y empleado; la falta de conocimientos técnicos para abordar sobre qué es mejor y qué es peor genera conflictos innecesarios para ambas partes.

A veces asesorarse implica un gasto ya que hay que pagarle a quien brinda el asesoramiento y por eso no se hace. Sin embargo, es mejor hacerlo cuanto antes en lugar de esperar a que los problemas sucedan.

Error 3: No buscar información

No estar informado y por lo tanto no conocer en profundidad lo que se negocia implica tomar malas decisiones; la información es poder, por eso cuanto más sepamos sobre un tema mejor será la negociación.

Frente a este panorama tanto el empleador como el empleado deben buscar información, investigar, preguntar, aclarar las dudas y, por sobre todas las cosas, ordenar la información para poder utilizarla bien.

Error 4: No dar alternativas

Casi en paralelo al anterior, la falta de información deriva en falta de escenarios y alternativas. Un buen negociador no defiende de forma rígida su postura, sino que conversa con la otra parte, la comprende y la tiene en cuenta al momento de decidir.

Además, debemos tener en cuenta que durante la negociación pueden aparecer situaciones nuevas que obligan a cambiar.

Error 5: No tener objetivos claros

Es muy frecuente comenzar a negociar sin tener en claro qué es lo que queremos. En muchos casos, se sabe solo una parte, entonces se desconocen los límites mínimos y esenciales a respetar.

Concretamente, no tener en claro el objetivo o ponerse en una posición muy rígida imposibilita negociar en el mediano y largo plazo. La mejor opción es tardar más horas o incluso días en hacerlo ya que a la larga será mucho mejor.

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